El Princess Juliana International Airport (Situado en el Caribe) es uno de los mas espectaculares aeropuertos del mundo, muy visitado por miles de turistas cada año, gracias a su espectacular situación geográfica, y gracias a los que se muestra que las imágenes de mas abajo, aterrizajes de grandes Boeing 747 a escasos metros del suelo, gracias a la cercanía entre la pista de descenso y la costa.
El aeropuerto está ubicado a 15 kilómetros al noroeste de la ciudad de Philipsburg y es operado por el "Princess Juliana International Operating Company".
Antes de nada, si alguien puede pensar que es un simple montaje de internet, o fake, le invito a que siga los enlaces que pongo a lo largo del post, para darse cuenta de que realmente, si que existe este lugar
En el siguiente enlace a Wikipedia, tenéis toda la información sobre el aeropuerto, y abajo pongo algunas fotos impresionantes de este lugar
Como pequeña introducción para tener referéncias físicas, esta es una imagen aérea del aeropuerto, y la costa que aparece delante de la pista, es la zona exacta donde se toman las fotografías de mas abajo
Ahora vamos con las fotos, tomadas desde esa playa, y abajo pondré unos vídeos tambien
En el siglo XIX destacan dos inventores, el francés Clément Ader y el alemán Otto Lilienthal, aunque este último más notablemente.
En 1890 Clément Ader(1841-1926) inventa lo que él denominó "avion"(El Eole), un elemento más pesado que el aire cuyo fin era volar. Dicho invento iba propulsado por un motor de vapor de dos cilindros. Los resultados del invento son muy polémicos. En principio voló a una altura de 20cm recorriendo unos 50m.Hizo un vuelo tan corto porque no tenía cola ni ningún control lateral. Más tarde empezó a asignarse mayores éxitos al afirmar que llegó a volar con la misma máquina hasta 300m, pero sólo hubo dos testigos que lo afirmaron. Más tarde inventó otro tipo de avión, en forma de murciélago pero no lo llegó a finalizar pues se quedó sin financiación.
Otto Lilienthal(1848-1896) es considerado casi con unanimidad el primer hombre que fue lanzado al aire, voló y aterrizó con seguridad. El ingeniero alemán se interesó desde sus primeros momentos por la aviación, y ya desde joven se partió varias veces las piernas tirándose desde un molino con unas alas atadas a sus brazos. En 1889 editó un libro llamado "Der Vogelflug als Grundlage der Fliegekunst", haciendo públicas sus investigaciones sobre la forma de las alas, basándose sobretodo en el vuelo de los pájaros. Ya en 1891 ya hizo realidad el primer Hang-Glider, aunque los dos primeros aeroplanos cayeron en fracaso, llegó a hacer dieciocho monoplanos distintos y tres biplanos. El mecanismo consistía en tirarse desde una colina de unos 80 pies (24m) para conseguir la velocidad inicial necesaria, y propulsarse como un aeroplano. Consta que el primer vuelo alcanzó 8.2 pies de altura (2.5 metros), pero los últimos llegó a alcanzar los 80 pies (25 metros de altura). El control del avión consistía en el balance del peso del ingeniero que pilotaba su propio invento.
En 1895 consideramos dos prototipos propulsados por motores de ácido carbónico, que deberían de accionar "plumas propulsoras". El prototipo llegó a volar, pero no debido a los motores añadidos, sino por los mismos principios que regían los vuelos anteriores. En 1896 declaró "a veces es necesario que haya víctimas" tomándose tan a pecho sus propias palabras que murió estrellado con uno de sus propios prototipos. Realizó más de 2500 vuelos planeados.
Los Hermanos Wright
Wilbur y Orville Wright, dos americanos de Ohio son considerados como los primeros hombres en realizar un vuelo controlado. Grandes seguidores de Otto Lilienthal, a la edad de 30 años construyeron una cometa biplano con un dispositivo que por cuerdas desde tierra alabeaba las alas. El resultado fue satisfactorio. En 1890 escribieron al ingeniero francoamericano Chanute para pedirle consejo, y éste respondió, iniciando una relación que fructífero considerablemente.
En septiembre de 1900 volaron en Kitty Hawk (Carolina del Norte) su primer planeador tripulado. Al principio se probó el prototipo con un peso equivalente al del piloto, para luego insertar a uno de ellos en posición cúbito prono. Como la cometa, tenía mando lateral por alabeo de las alas, pero también un timón de profundidad por delante de las alas, careciendo así de superficies verticales.
El segundo planeador (Flyer II) ensayado en 1901, le sirvió para averiguar la curvatura óptima del perfil de ala.
Aunque los cálculos y experiencias de Lilienthal les habían servido como experiencia observaron que no eran siempre fiables, por ello Orville hizo un pequeño túnel aerodinámico para probar perfiles de alas. Después de probar con 200 alas obtuvieron unos resultados más fiables. El tercer planeador (Flyer III) realizado en 1902 logró superar 180m de alcance en un minuto.
El próximo objetivo que se plantearon los hermanos fue insertar al avión un propulsor, por lo que construyeron su propio motor: un cuatro cilindros en línea de 12cV que probaron en 1903. También lograron desarrollar una hélice suficientemente eficaz que tuviese un rendimiento aceptable. Ambos hermanos se echaron a cara o cruz quien sería el afortunado en volar primero, y Wilbur ganó la apuesta. El aparato llegó a despegar pero se encabritó y entró en pérdida. El 17 de diciembre de 1903, ahora Orville Wright ante la presencia de cinco testigos llegó a realizar un vuelo ondulante de unos 36 metros en 12 segundos, despegando en unos 12 metros. Acaba de tener lugar el primer vuelo sostenido y controlado de un aeroplano de la Historia. Perfeccionaron su invento y consiguieron realizar un circuito cerrado en vuelo. Al año consiguieron recorrer 38km.
Los primeros años de la aviación
1909 fue un año trascendental para la aviación. Louis Blériot fue el primer hombre en hacer un viaje por etapas con el Blériot VIII , y más tarde con el Blériot XI recorrió los 41,2km que separan Etampes y Orleáns. El 25 de julio realizó la travesía del Canal de la Mancha(desde Calais a Dover), que en línea recta son 38km, pero realizó 6km más por la necesidad de encontrar una pista donde aterrizar.
Ese mismo año se realizó el certamen aéreo en Reims, donde se disputó la primera copa Gordon Bennet de Aviación. Dicha primera edición la ganó el norteamericano Glenn H. Curtis.
Primeros años de la aviación en España
Ya en 1907 y 1908 hay constancia de los primeros intereses de España en los vuelos de los hermanos Wright. En 1910 quedó servida la polémica para saber quien fue el primer vuelo realizado en España. En Barcelona, un francés llamado Julien Mamet se atribuyó dicho mérito, pero Juan Olivert dijo haber volado 4 meses antes en Paterna (Valencia) a los mandos de un biplano construido por Gaspar Brunet. Investigaciones recientes atribuyen dicho mérito a Juan Olivert el 5 de septiembre de 1909. En este año se construyó el avión A.M.A. en Vitoria, el prototipo de los hermanos Salamanca y el de Verdaguer en Barcelona.
A parte de los nombrados, el primer piloto documentado fue el singular Antonio Fernández Santillana, fabricante del primer avión español viable comprobado. En 1909 falleció a los mandos de su avión siendo el primer fabricante y piloto de la Historia caído en vuelo.
El primer piloto titulado fue Benito Loygorri, licenciado en la escuela de vuelo de Mourmelon (Francia) seguido por S.R el infante Alfonso de Orleáns. Otras figuras destacadas son: Jorge Loring (constructor y piloto de la compañía C.E.T.A: en 1920); Eduardo Barrón (diseñador y constructor de alguno de los primeros aviones españoles); y como no, Juan de la Cierva, diseñador de los autogiros que llevaban su nombre. En 1912 ya se inauguró en Cuatro Vientos la primera escuela de vuelo.
Seguro que más de una vez habréisnotado que cuando voláis erca del suelo os resulta más fácil hacerlo que si estáis a una cierta altura. Esto ocurre también con los aviones,y es debido a algo que los humanos llaman «efecto suelo», una vez más demostrando su asombrosa originalidad para poner nombres.
Para explicar el efecto suelo como es debido, lo primero que hay que hacer es dibujar un esquema de cómo se mueve el aire alrededor de un ala en pleno vuelo. Ya sabéis que un avión vuela porque la presión bajo sus alas (en el intradós) es superior a la presión sobre ellas (en el extradós). Esta diferencia de presiones, además de producir la sustentación, hace que el aire del intradós tienda a ir hacia las zonas de menos presión del extradós, rodeando la punta de las alas. Ahí es donde ambos flujos de aire entran en contacto, produciendo los torbellinos marginales o de punta de ala de los que hemos hablado en otras ocasiones.
El efecto de la presencia de dichos torbellinos es la creación de una corriente de aire hacia abajo, tras el ala, llamada downwash o velocidad inducida (wi), que a su vez es directamente responsable de la aparición de una de las componentes de la resistencia aerodinámica: la resistencia inducida (Di). Esta resistencia está indisolublemente ligada a la sustentación, y es el precio que hay que pagar para poder volar (un precio que los humanos están continuamente tratando de regatear, con winglets y otros inventos similares que intentan reducir los torbellinos marginales a la mínima expresión).
Pues bien, cuando un avión vuela cerca de una superficie plana (sólida o líquida), hasta una altura aproximadamente igual a su envergadura, los torbellinos de punta de ala y el downwash se ven desviados por dicha superficie, y la resistencia inducida se reduce drásticamente, haciendo el vuelo mucho más fácil y eficiente. El ángulo de ataque efectivo del ala, al disminuir la velocidad inducida, se hace más grande, aumentando la sustentación (recordad que la sustentación crece proporcionalmente al ángulo de ataque). Además, el aire atrapado entre el ala y el suelo se comprime, con lo que la diferencia de presiones entre extradós e intradós es mayor y el efecto global es otro aumento de sustentación. En resumen: hay más sustentación y menos resistencia aerodinámica.
Sin embargo, los pilotos humanos no sienten mucho aprecio en general por este fenómeno, ya que hace que los aviones sean más difíciles de controlar (el piloto debe compensar la repentina disminución de resistencia sobre la marcha, y el avión tiende a quedarse en el aire, lo que es un problema si uno quiere aterrizar). Algo, que, por supuesto, los pájaros dominamos a la perfección. Lo que sentimos al volar cerca del suelo es similar a lo que sienten ellos cuando se ponen unos patines.
Pero, a veces, incluso ellos saben aprovechar el fenómeno. Es el caso de los helicópteros, por ejemplo. Para cada modelo de helicóptero hay una altitud, que depende de la potencia del motor, las características de la hélice y el peso del propio helicóptero, a partir de la cual éste no puede seguir subiendo: su «techo». Sin embargo, es posible, ya que las palas del rotor funcionan esencialmente como un ala, que un helicóptero vuele por encima de su techo si lo hace con efecto suelo, hasta, aproximadamente, una altura sobre el suelo igual a la longitud de una pala. Igualmente, un helicóptero volando a punto fijo (es decir, cuando se queda quieto en el aire) puede aprovecharse del efecto suelo para consumir menos combustible.
En otras ocasiones el efecto suelo ha servido para quitarle méritos a un avión, como fue el caso del enorme Hercules H-4 «Spruce Goose», al que sus detractores consideraban incapaz de alzarse algo más de unos pocos metros sobre el agua (en su único vuelo se elevó sólo 21 metros, siendo su envergadura de casi 100, es decir, el efecto suelo era importante), o del propio Wright Flyer (también es algo típicamente humano intentar echar por tierra los esfuerzos de otros humanos).
Pero quienes más provecho supieron sacar del efecto suelo fueron los rusos con sus ekranoplanos, o vehículos WIG (Wing In Ground). En realidad estaban trabajando en el concepto del hidroala: un barco equipado con un ala sumergida que, similar a la de un avión, eleva la mayor parte de éste sobre el agua al alcanzar cierta velocidad, reduciendo considerablemente la resistencia producida por el líquido. Hasta que, por fin, se les ocurrió que la forma de reducir esa resistencia al mínimo era sacando todo el barco del agua y convirtiéndolo en un avión (es que los rusos también son humanos, qué se le va a hacer).
Así nació el KM, en 1965, al que los espías estadounidenses apodaron el Monstruo del Mar Caspio cuando lo descubrieron en las imágenes que enviaban los satélites que observaban la zona (y no me extraña que se asustaran al verlo). Alcanzaba un peso de hasta 540 toneladas (el An-225 «Mriya», el avión más pesado construido por el hombre, tiene un MTOW de 600 toneladas) y estaba propulsado por diez motores a reacción, ocho de los cuales se situaban delante de las alas. El flujo de salida de estos ocho motores se desviaba ligeramente hacia abajo a bajas velocidades para ayudar al ekranoplano a salir del agua, enderezándose después para aumentar la velocidad.
Rusia desarrolló bastantes modelos de ekranoplano más pequeños que el KM, como el Lun, y continúa trabajando en este concepto, aunque la mayor parte de sus proyectos fueron abandonados hacia los años 90 por cuestiones políticas y económicas.
Pero, en realidad, los vehículos de efecto suelo sólo son prácticos para tamaños mucho mayores que los del enorme Monstruo del Caspio. Cuanto mayor y más pesado es un avión, mayor superficie alar necesita para elevarse, lo que implica más material en las alas, estructuras más reforzadas y más peso todavía. Además, son necesarios más empuje (lo que casi siempre implica una planta propulsora más pesada) y más combustible para moverlo. Todo esto lo hace incluso más pesado, haciendo que no sea rentable construir aviones a partir de un cierto límite.
Pero cerca del suelo, al producirse mayor sustentación y menor resistencia inducida, el ala necesaria es más pequeña, lo que a su vez redunda en reducir los pesos de la estructura, los motores y el combustible, y permite que el avión sea mucho más eficiente. Por otro lado, el mayor problema de un avión de efecto suelo es que la alta densidad del aire al nivel del mar dificulta alcanzar grandes velocidades, algo que resulta completamente inadmisible para los pasajeros humanos, que siempre van con prisas a todas partes, pero que podría ser interesante para el transporte de mercancías a bajo coste.
Este es el razonamiento seguido por la gente de Boeing para desarrollar su Pelican, un verdadero monstruo (este sí) capaz de transportar casi 1300 toneladas de carga, con una envergadura de 153 metros y una altura de crucero de 6 metros para muy largo alcance, capaz de despegar desde pistas convencionales sobre un tren de aterrizaje de 76 ruedas (el número de ruedas del tren está directamente relacionado con el peso, para distribuirlo lo suficiente como para no dañar la pista).
Quién sabe, puede que el futuro vea sustituidos los enormes y lentos barcos cargueros por unos cuantos «pelícanos» muy, muy grandes.